martes, 22 de marzo de 2011

3 luces con 2 flashes: trabajando con Nissin

Sesión test. Modelo: Sandra Plata.
(c) Miguel Angel Muñoz Pellicer / www.photomamp.com

Llevo unas semanas trabajando con los flashes Nissin DI866 y el nuevo Nissin DI622 MarkII. Por el momento, los resultados, versatilidad, facilidad de uso y la relación calidad/precio son muy buenos.

Puesto que ambos son compatibles con el sistema TTL Wireless o inalámbrico (Nikon CLS, en mi caso), ha resultado muy sencillo empezar a trabajar con ellos. Simplemente hay que activar su función esclavo (remote) y controlarlos desde el máster, del modo habitual.

En un artículo anterior (Escondiendo flashes CLS), ya hablé sobre la flexibilidad de sincronización del TTL Wireless (independientemente del fabricante), entre diversos flashes con visión directa, indirecta y, a veces, "casi imposible". Estoy realizando pruebas similares con los Nissin. En breve publicaré un artículo similar, con algunos resultados obtenidos (haciendo un alarde de originalidad, creo que se llamará: "escondiendo flashes CLS: Nissin")

Volvamos al tema que nos ocupa hoy y que da título a este artículo: lograr 3 luces con 2 flashes.

La fotografía que encabeza este artículo procede de una sesión realizada exclusivamente con dos flashes. Los mencionados: Nissin DI866 y Nissin DI622 MarkII.

Cuando queremos emplear esquemas de luz algo complejos, efectistas, luz controlable frontal por ambos lados, alguna "luz de contra", etc. es fácil que, rápidamente, empezamos a pensar en un mínimo de 3 luces...  
... pero no tiene por qué ser así!

... (por ejemplo) puede ser que sólo tengamos dos unidades de flash portátil en ese momento, o que tengamos un kit de dos flashes de estudio...

Si tienes un poco de experiencia en iluminación, estarás pensando:
lograr 3 luces con 2 flashes, no es nada nuevo...

Por supuesto, no es nada nuevo. En absoluto.

Sin embargo, me gusta insistir en ello por diversas razones. Las más destacables:

- Economía ecológica (o simplemente, ecología): cuanta menor energía consumamos para obtener los mismos resultados, mejor!
(además: a menos flashes en acción, mayor duración de nuestro "arsenal" de baterías recargables, menor generación de residuos a largo plazo, ... supongo que no es necesario explicar más esta amplia y poderosa razón...).
- Economía "de bolsillo": reducir la cantidad de equipo considerado como "imprescindible", supone menor necesidad de inversión para empezar a trabajar (otra razón tan evidente, que no hace falta insistir mucho en ella...)
- Economía de esfuerzos: reducir (de nuevo) la cantidad de equipo imprescindible para transportar, supone aumentar la movilidad (seguimos con razones evidentes).

Quien ya ha estado por aquí con anterioridad, sabe que las razones que funden ecológica y económica, son constantes en mis cursos, al igual que en este blog. Siempre me intereso en mostrar pistas sobre cómo obtener lo máximo de lo mínimo: todo lo que se puede llegar a hacer cuando no tenemos (aún) tanta cantidad de equipo (flashes, por ejemplo), como nos gustaría.
Obviamente, hemos de trabajar con equipos que incorporan tecnologías avanzadas, consumir baterías, etc. no lo voy a poner en duda... pero podemos hacerlo reduciendo al mínimo el desperdicio y/o derroche.

Volviendo al tema que nos ocupa: cuando no tenemos limitaciones de equipo, podemos planificar la iluminación para una sesión "malgastando luz", sin darnos cuenta...

¿Qué quiero decir con "malgastando luz"?: me refiero a que ubicamos luces para dirigirlas a la escena,  sin aprovechar plenamente el manantial de luz emitido (la luz que sale de la escena tras haber cumplido su función: iluminar el sujeto fotográfico) ...

Empleando un flash por cada punto de luz que necesitamos para la escena, se nos puede pasar por alto la utilidad del "reflejo-casi-especular" que produce un reflector plateado (y la consiguiente "replicación" de una nueva fuente de luz).

Empezaré reconociendo que utilizo mucho más el reflector blanco que el plateado. Eso es cierto.

La reflexión que produce el reflector blanco ofrece un resultado muy natural. Es parecida a la que produciría una pared blanca, un tejido, papel, un libro abierto, etc. se integra perfectamente en la escena y no llama la atención. Justamente para ello y por ello, el ratio de contraste que genera respecto a la luz principal es muy amplio. La luz del reflector blanco es mucho menos intensa (y menos direccional) que la luz principal.

Ambas características: intensidad y direccionalidad, cambiarán cuando empleemos el reflector con un acabado "metalizado" (plateado o dorado).

El reflector dorado aportará una nueva característica a la luz principal (que no se encontraba antes de llegar a él): el color. Hablaremos sobre el reflector dorado en otra ocasión. Por el momento, me referiré al reflector que mantiene el color del manantial original: el reflector plateado.

Sesión test. Modelo: Sandra Plata.
(c) Miguel Angel Muñoz Pellicer / www.photomamp.com

En la imagen anterior y la que encabeza este artículo, no quería variación del color de las luces frontales (sí que modifiqué el color en la luz de contorno, como veremos). A su vez, quería mantener una intensidad y una direccionalidad, en la luz secundaria (derecha) más parecidas a la fuente de luz principal (izquierda). Ésta es la función del reflector plateado en este caso: producir una nueva fuente de luz, de características similares a la fuente de luz original y con poca reducción de la intensidad.

El esquema de iluminación es muy sencillo:

- Un flash Nissin DI866 en una ventana 80x80 plegable (con doble difusor, para flash portátil), a la izquierda de la cámara.
- Un reflector plateado a la derecha de la cámara (es el que produce toda la iluminación de ese lado en la modelo). Siempre suelo llevar a mis sesiones dos difusores / reflectores, del tipo reflector 5 en 1 (uno de ellos, con pie/soporte). Su versatilidad no tiene parangón y su durabilidad, os la puedo asegurar: tras años de uso, seguirán funcionando perfectamente.

- Un flash Nissin DI622 MarkII a contraluz (detrás de la modelo, dirigido hacia la cámara). La intensidad final de este flash viene condicionada por la relación entre potencia de disparo y zoom: un ángulo de cobertura adecuado para iluminar todos los contornos, desde la parte alta de la cabeza, hasta la cintura (puedes ver la luz de contorno que produce hasta las manos) y la potencia suficiente para que sea vea su luz y color.

Para el tono cálido del flash utilicé un filtro CTO completo de HonlPhoto, montado en la Correa rápida Honl-SS, la base de este sistema.

Sencillo (pero efectivo!) y rápido.
Sólo dos luces para medir / equilibrar: la luz de la izquierda y la luz "de contra". El ratio de contraste entre las dos luces frontales (izquierda y derecha), se produce "automáticamente" al emplear el reflector.

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