martes, 25 de enero de 2011

Cámara, flash y oscuridad!

(c) Miguel Angel Muñoz Pellicer / www.photomamp.com

La semana pasada tuve una nueva sesión del curso "Técnicas de Fotografía Digital" que imparto actualmente en AIDO (Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen. Parque Tecnológico. Paterna - Valencia).

Esta sesión estaba dedicada a la iluminación en exteriores con flash portátil. En la época del año en que nos encontramos, una sesión en exteriores por la tarde, ofrece la posibilidad de trabajar con toda la secuencia de luz natural: sol de tarde, puesta de sol y plena oscuridad.

Tras realizar las prácticas habituales combinando luz ambiente (luz de sol directa, indirecta, contraluz, etc.) con una o varias unidades de flash (con paraguas, combinado con reflectores o sin accesorios), continuamos con la fotografía en plena oscuridad. A esta última dedico este artículo.

Aprovechamos en esta ocasión para fotografiar lo que me gusta llamar "la síntesis del tiempo", sin intención de generar malentendidos. Toda fotografía es una síntesis del tiempo; no pretendo mostrar una diferencia drásticas con este nombre. No obstante, la escala de tiempo que empleamos para exponer la mayoría de nuestras fotografías es tan corta, que no permite nuestra intervención. Por el contrario, cuando la luz ambiente residual es inexistente o reducida, la escala de ese tiempo se amplía y podemos intervenir durante el tiempo de exposición.

Ésto es lo que nos permite hacer fotografías diferentes a las que hacemos habitualmente.

En este caso, nos fuimos a un parking (exterior, pero con poca luz ambiente), para iluminar un coche.

El equipo necesario es de los más sencillos posible: trípode, cámara y un flash que pueda dispararse "a mano" (es igual que sea de última generación o antiguo, de la marca de nuestra cámara u otra). Obviamente, no empleamos ningún tipo de disparadores para el flash... no hacen falta.

El flash empleado en esta ocasión fue un Nikon SB25. La cámara que yo utilicé, una Nikon D300 (aunque la cámara es lo de menos. Varias cámaras, de diversas marcas, fotografiaron la misma escena la vez).

El proceso es muy sencillo: hago una prueba con la abertura de diafragma con la que me gustaría trabajar para lograr un tiempo de exposición suficientemente lento. La elección en este caso fue f:8 (para 100 ISO).

Comprobé si la potencia de flash con la que me gustaría trabajar, ilumina adecuadamente para f:8. En este caso, creo recordar que la potencia era 1/16 (interesa trabajar con una fracción reducida de la potencia, para incrementar la velocidad de reciclado del flash). Hay dos parámetros más que nos ayudarán a obtener (y mantener) esa exposición correcta: la posición del zoom (50mm. en esta ocasión), y la distancia aproximada de disparo (2 metros).

Una vez comprobada la relación adecuada entre ISO, abertura de diafragma e intensidad de flash, realizo una prueba de tiempo de exposición. La función de esta prueba es asegurarme de que la luz ambiente residual no afecte en exceso a la escena, para que la luz de flash siga siendo la protagonista. Con una exposición de 30 segundos, esta luz sólo afectaba a algunos pilares del fondo (como puede apreciarse en la imagen).

Complementos finales: comprobar el tiempo de exposición de los faros y, ya puestos, pedir a alguno de los asistentes que estuviesen dentro del coche durante la toma, para poder encenderlos. Puesto que íbamos a tener alguien dentro del coche, aproveche para generar otro plano más de iluminación: piloto y copiloto (gracias Cristina y Jesús!). Para ello utilizamos un segundo flash que el piloto dispararía a mano en cualquier momento de los 30 segundos (en este caso utilicé un Nikon SB800 con la cúpula difusora, de forma que su haz de luz tuviese la máxima amplitud posible).

No recuerdo la intensidad de este flash en el interior, pero era mínima ...
... 1/32, tal vez (en todo caso, siempre resultará aconsejable hacer unas pruebas para encontrar la exposición correcta).

Tras pulsar el disparador, realicé un recorrido alrededor del coche, disparando el flash hacia la carrocería, suelo y techo. El resultado final es el que ilustra la imagen en la cabecera de este artículo.

Las fotografías realizadas de este modo, permiten generar "flexibilizar" el uso de la luz de diversos modos. Desde mi punto de vista, algunos de los más destacables son que podemos:
1- Regular la opacidad de los elementos en la escena, combinado el tiempo en que estarán en el mismo lugar y la luz que proyectaremos en su fondo.
2- Aumentar la potencia de nuestro flash, disparándolo varias veces desde la misma orientación (con 2 disparos, ganamos 1 diafragma. Con 3 disparos, ganamos un 1,5 diafragmas. Con 4 disparos, ganamos 2 diafragmas. Etc.).
3- Ampliar el tamaño virtual de la fuente de luz (disparando al mismo sujeto desde diversas posiciones).
4- Generar luces envolventes, disparando al mismo sujeto desde diversos ángulos.
5- Variar la intensidad de la luz por zonas, combinando lo dicho en 2 y 3.
...

Solo tres consejos antes de concluir:

1- Evitar que los destellos del flash incidan en el objetivo (directamente, oblicuamente o por reflexión). Para ello, resulta útil controlar continuamente la orientación del flash y acompañarlo con una pestaña o "gobo" (puede ser nuestra mano, un cartón, etc.), que reduzca la proyección de luz en el lado dirigido al objetivo.

2- Quien realice el recorrido para disparar el flash, debe evitar estar entre la zona iluminada y la cámara, puesto que aparecerá su contraluz.

3- Quien realice al recorrido para disparar el flash, también debe evitar estar cerca de zonas altamente reflectantes y/o en el ángulo de reflexión (Puesto que puede aparecer iluminado por el reflejo de luz que produce el flash.

He dicho que iba a concluir... solo una cosa más:
Es posible que este resultado, te suene; que lo hayas visto antes. Cierto. Es muy probable.

Todo esto ya lo hacíamos en la época analógica. Entonces empleábamos un fotómetro de mano para los cálculos y todo tipo de cosas para colorear la luz del flash o de linternas (recortes de los filtros CC o los filtros Ilford para positivar papel de contraste variable, separadores de plástico coloreado de las carpetas de anillas, bolsas de plástico... cualquier cosa que tuviese color y dejase pasar la luz. No era necesaria calidad óptica para colorear la fuente de luz).

En aquella época, el proceso de ensayo y error era mucho menos fructífero; más lento; más frustrante...
La inmediatez de la fotografía digital ha permitido que obtengamos resultados mucho más consistentes en este tipo de imágenes (y en otros muchos, como la iluminación con flash); ha popularizado estas técnicas al hacerlas mucho más controlables y accesibles.

Hasta el próximo artículo!